La lectura comienza desde la infancia.

Los niños que leen y tienen contacto con la literatura a temprana edad, principalmente si son acompañados por los papás, se benefician en diversos sentidos.

Por ejemplo su aprendizaje se da de manera más fácil, una pronunciación más clara de las palabras, un vocabulario más amplio, se comunican mejor con los de su entorno, entre otras.

Por medio de la lectura, Pia (mi hija) va desarrollando la creatividad, la imaginación y se empieza a empapar de cultura, conocimientos y valores. 

Es increíble ver a nuestra hija tan emocionada cuando se encuentra un libro con imágenes y colores. 

Ella simplemente lo agarra y te lo lleva hasta tus manos para que se lo “leas”. Si le preguntas ¿Pia, quieres que te lea el libro?, ella se ríe y se sienta cerca de ti esperando a que comience la magia. 

En casa creemos que la razón de que algunos niños hablen más rápido que otros, está relacionada a los estímulos que reciben por los papás y educadores en los primeros meses de vida. La lectura es excelente para la estimulación infantil.

Cuando el bebé nace, su cerebro ya puede hacer muchas cosas, pero aún no está totalmente desarrollado. Entre más se estimulen los sentidos, más rápido será el desarrollo de su cerebro. 

Leer en voz alta para tu bebé es una actividad maravillosa que puedes compartir con él desde ahora, y por mucho tiempo más. 

Con la lectura le enseñas la comunicación básica, introduces los números, las letras, colores y formas, y le ayudas a construir un vocabulario, a estimular la memoria y a escuchar. 

Lo creas o no, cuando tu hijo cumpla un año, él ya habrá aprendido todos los sonidos necesarios para el aprendizaje de su lengua materna. 

Cuantas más historias le leas, cuantas más palabras escuche, mejor será su vocabulario en el habla.

La lectura en familia aproxima a los hijos con los papás en una dinámica divertida y llena de descubrimientos. El tiempo de calidad con los hijos debe ser diario. La atención, la diversión y los nuevos aprendizajes forman parte de aquellos recuerdos inolvidables de la niñez.

Miguel Rebolledo