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0 a 3 años

Baños de sol
0 a 3 años, Alfitas

¿Mito de las abuelitas o realidad? ¿Por qué los Alfitas recién nacidos deberían tomar baños de sol?

A ver, Alfas: ¿cuántas veces hemos escuchado que nuestras madres o abuelas recomiendan que demos baños de sol a nuestros retoños recién nacidos? ¿Es esto necesario?  En las siguientes líneas te contamos si hacerlo beneficia la salud de nuestros alfitas o si es solo un mito

Desde un remedio para el empacho, “curar de espanto”, o voltearlos de cabeza cuando se les sume la mollera, los baños de sol durante los primeros días de nacido son de esas recomendaciones que a muchos Alfas les podría generar cierta incertidumbre: ¿sirve para algo hacerlo; hay alguna evidencia científica que diga que sí se recomienda; le afectará a mi retoño?

Punto para las abuelitas

Los baños de sol sí son recomendables y en eso coinciden pediatras y neonatólogos.

Desde el momento en el que el alfita esté en casa y durante los días consecutivos, al menos durante dos semanas, se aconseja exponerlos al sol algunos minutos detrás de una ventana o cortina que ayude a filtrar los rayos solares para que no les queme directamente la piel.

Alfa, quédate al pendiente del reloj y asegúrate que al hacerlo no sobrepases los 10 o máximo 15 minutos, dependiendo de la intensidad del sol.

Si consideras que no hace mucho frío, puedes quitarle la ropa y dejarlo en pañal; haz que la luz solar toque sus extremidades, torso y espalda, pero ten cuidado con los ojos y en general con la zona de la cabeza.

Los momentos ideales del día para hacer esto son entre 9 y 10 de la mañana o por la tarde, después de las 16:00 horas, que es cuando la intensidad del sol comienza a disminuir.

Ojo: nunca cuando los rayos del sol están a todo lo que da.

¿Cuáles son los beneficios? ¿Qué dicen los expertos?

Expertos respaldados por la Fundación Carlos Slim aseguran que los baños de sol, de suma importancia durante los primeros días de vida del alfita recién nacido, aportan vitamina D, la cual es importante para el fortalecimiento de los huesos.

Además, ayudan a prevenir el raquitismo: una enfermedad producida por la falta de calcio, fosforo y una mala alimentación.

Los baños de sol también ayudan a eliminar el exceso de bilirrubina en la sangre de algunos alfitas, una situación que puede desarrollar una enfermedad llamada ictericia infantil, que se caracteriza por hacer que los pequeños tiendan a ponerse amarillos de la piel y ojos, señales de alarma que si identificas, debes acudir de inmediato al hospital.

La ictericia puede ocurrir porque el hígado de nuestro retoño no está completamente maduro como para eliminar ese pigmento biliar que da esos tonos amarillentos en los alfitas.

Estaba jugando con mi alfita

Relato de un Alfa que no sabía que eran necesarios los baños de sol.

Un Alfa de la comunidad nos compartió que pasó por días complicados luego del nacimiento de su primer alfita; no tenía idea de la importancia de los baños de sol y su hija terminó hospitalizada.

Esto dijo:

A los tres días de que mi mujer y mi alfita estaban en casa me di cuenta que mi princesa tenía los ojos medio raros, se le veían como amarillentos y hasta tristes.

Yo se lo comenté a mi esposa y corrimos al hospital, pues no sabíamos lo que podía ser.

Al llegar al hospital el doctor nos cuestionó:

–    ¿Sí le han dado sus baños de sol, verdad? Preguntó cómo si fuera algo obvio y que todos los papás debiéramos saberlo.

Respondimos que no, pues tan solo habían pasado tres días, y que no sabíamos que eso fuera algo que se tuviera que hacer de inmediato.

Mi alfita fue trasladada a urgencias y la internaron un par de días, debido a que tenía altos los niveles de bilirrubina en la sangre.

Fueron días complicados: mi esposa, aun lidiando con los malestares postparto, estaba cuidando a mi alfita en un área donde estaba conectada a una máquina de fototerapia, que emite una luz ultravioleta y la cual funge como los rayos del sol.

En ocasiones yo entraba a relevar a mi pareja unos minutos para que ella fuera al sanitario o saliera a comer algo.

Guardo en mi mente imágenes que jamás se me olvidarán. Sentía una impotencia ver a mi pequeña en la camilla conectada a unos aparatos, con sus manitas moreteadas por los piquetes que le daban las enfermeras.

Finalmente, tras varios análisis de sangre y días de cuidados, la pudieron dar de alta. Ahora ya tengo otro hijo y ya no me pasó. ¡Pónganse al tiro, Alfas!