Estimulación Temprana

Poco tiempo después de que Pia cumplió 3 meses de edad, decidimos inscribirla en un instituto especializado en promover el desarrollo de los niños a través del juego y del aprendizaje. 

Confieso que al principio me negaba a la idea de llevar a mi hija a clases de estimulación temprana, ya que pensaba que sólo era dinero tirado a la basura… ¡Qué equivocado estaba!

Desde los estímulos sensoriales hasta juegos de resolución de problemas y relatos de cuentos, las maestras del instituto, enfocan todas las actividades en el desarrollo de los movimientos del cuerpo, estimulando el habla y todos los sentidos. 

Pia adoró aquella metodología ya que durante toda la hora de aprendizaje papá y mamá observamos su comportamiento, siempre atenta a los sonidos, a los colores y formas, interactuando en todo momento con otros niños.

Pía ingresó al primer nivel debido a su edad. En ese nivel llegan bebés de 45 días de nacidos hasta los 6 meses, en donde les enseñan el reconocimiento de su cuerpo, la parte motora para aprender a “gatear”, a jugar los colores y materiales, entre otras cosas.

La música y diversión no faltaron. Las maestras cantan y hacen que los papás cantemos con ellas también.

¡Es increíble ver a tu bebé conociendo una textura por primera vez! La curiosidad con la que explora un objeto que podría parecer poco atractivo a los ojos de un adulto por no ser un juguete tradicional. 

La manera que encuentran de jugar con él descubriendo las formas, de utilizar su cuerpo para entender el mundo que lo rodea. Al compartir estas experiencias con mamá y papá tengo certeza que Pia se sentía segura para seguir explorando. 

Los primeros años para un niño son los más relevantes para el resto de su vida. Las conexiones neuronales que se establecen gracias a las experiencias vividas y al vínculo con los padres, son el sustento para desarrollar las diferentes áreas de la persona y facilitar el aprendizaje, la seguridad y la socialización en los años posteriores.

Por eso, es importante proporcionar a los bebés desde recién nacidos, oportunidades para vivir experiencias significativas a través del juego, ya que para el bebé el “juego” y el “aprendizaje” son la misma cosa. Si un bebé se está divirtiendo, seguramente está aprendiendo algo muy valioso.

Miguel Rebolledo