Mi hija ya come solita

¿Has pensado en dejar que tu hijo coma solo? ¿No quieres que se ensucie la ropa, el suelo o que haga desastres esparciendo comida por todos lados? 

Si la respuesta es negativa, el camino es exactamente lo contrario.

Para los especialistas en el tema, además de entrenar su habilidad motora, al ejercitar el sentido del gusto, el niño aprenderá a ingerir los alimentos correspondientes a cada etapa, además de reconocer sabores y texturas.

Mucho antes de que nuestra hija aprendiera a sostener la cuchara, intentamos dejarla comer solita. Al principio, ella utilizó las manos para llevar el alimento a su boca.

Ofrecíamos alimentos que pudiera ingerir en pequeños trozos... frutas como la manzana hervida y verduras como la zanahoria, eran las opciones.

Una de nuestras premisas fue el no introducir a su dieta productos industrializados.

Por un buen tiempo lo conseguimos, hasta que cumplió el primer año y comenzamos con los lácteos y embutidos. Como el miedo de que se ahogara era y continúa siendo  inminente, nunca la dejamos sola. 

Hasta el día de hoy hemos monitoreado la ingesta de alimentos para garantizar su seguridad y la nuestra.

Con el paso del tiempo, hemos aprendido que no importa todo lo que pueda ensuciar en una sola sentada a comer, sino todo lo que va aprendiendo a hacer de manera independiente. 

Estar presente en el proceso desde que comenzamos a darle alimentos de avioncito a verla ahora agarrar el plato e intentar llevar la cuchara con comida hacia la boca, no tiene comparación con nada. 

Muchas veces ella no consigue que la cuchara llegue a la boca y termina agarrando la comida con los deditos como pinzas. Todo un espectáculo placentero para nosotros y principalmente para ella. 

Es lógico que al principio haya más boronas esparcidas en el suelo que lo que llega a su estómago, la alimentación, como cualquier proceso de aprendizaje, involucra paciencia y tiempo por parte de los papás. Por supuesto, complementamos la alimentación con nuestra ayuda. 

No podemos tratar a un bebé de 4 meses de la misma forma que un niño de 1 año y viceversa. Actualmente, a muchos papás no les importa pasar tiempo de calidad con sus hijos, haciendo más lento su desarrollo, lo que influye muchas veces en su apetito.

He visto papás alimentando en la boca a los hijos ya grandes, porque "no comen", porque "son lentos", porque "sólo quieren comida chatarra" o simplemente porque todavía “no saben alimentarse solos”.

Fomentar a su hijo a comer es descubrir el gusto por los sabores además de ganar independencia y autoestima.

Miguel Rebolledo